LA CALIDAD DE LAS PROTEINAS EN EL GANADO BOVINO

La calidad de las proteínas
Al estudiar el efecto de la calidad de las proteínas de distintos orígenes sobre la tasa de crecimiento de los animales jóvenes, los investigadores comprobaron que, si bien obtenían buenos resultados con cantidades relativamente reducidas de ciertas proteínas, como por ejemplo la lactalbúmina de leche, en cambio, la proteína del maíz llamada zeina, o la gelatina de los huesos, producen poco crecimiento, o ninguno.

Por consiguiente, se pueden clasificar en dos grandes grupos, “buenas y malas”, esta diferencia en los resultados naturalmente estimuló el interés de los investigadores, y después de numerosos trabajos, encontraron la explicación.

Ya hemos visto que durante la digestión, las proteínas se descomponen en substancias cristalina, cristalinas llamadas aminoácidos y descubrieron muy pronto que las proteínas se descomponen en veinte o más de éstos habiéndose aislado, identificado e investigadora composición exacta de cada uno de ellos.

Se descubrió más adelante que, si bien el animal puede elaborar alguno de estos aminoácidos con otros que contienen los alimentos o hay otros que no pueden ser elaborados o sintetizados.

Estos, esenciales para el crecimiento, deben ser incluidos necesariamente en la ración, comprobándose más tarde que la ineficacia relativa de proteínas tales como la zeina y la gelatina, se debe a la ausencia de uno o más de estos aminoácidos.

Teniendo en cuenta que el animal no es capaz de sintetizarlos y por ende deben ser agregados a las raciones, se llamaron esenciales.

Se sabe que son esenciales la cistina, histidina, lisina y triptófano. Juzgando las proteínas por su mayor o menor riqueza en aminoácidos esenciales, se puede decir que las de origen animal, a excepción de la gelatina; tiene un valor biológico bueno, las mixtas de origen cereal, a excepción de las de gérmenes, tienen poco valor, y las de origen leguminoso, a excepción de la soja (soya) y posiblemente el maní, tienen valor moderado.

Plimmer y sus colaboradores, al comparar los aumentos en crecimiento obtenidos con cantidades equivalentes de proteínas distintas, obtuvieron los siguientes resultados biológicos, usando pollitos Sussex Livianos para sus experimentos, y tomando el caseinógeno como proteína standard.

Distribución de proteínas

Esta tabla demuestra la superioridad general de las proteínas animales sobre las vegetales, y también el efecto adverso que el músculo depende de la presencia de ciertas sales de potasio, calcio, sodio y magnesio en los fluidos que los rodean, en concentraciones bien definidas.

Se ha demostrado que como el magnesio son esenciales para el desarrollo normal de los de los animales, como también lo son los vestigios de cobre para la asimilación del hierro.

En la misma forma, se comprobó que el calcio desempeña un papel importante en la coagulación de la leche y la sangre, y se requiere calcio y fósforo para la formación de los huesos.

Sin hemoglobina, la sangre, no puede absorber el oxígeno tan necesario a todas las manifestaciones de vida, y como el hierro constituye una parte importante de esa hemoglobina, se comprende fácilmente que es esencial en la ración.

En efecto, la falta una cantidad adecuada de minerales frecuentemente produce un estacionamiento en el crecimiento, calambres, reblandecimiento óseo y raquitismo, anemia, falta de apetito, producción de huevos de cascara blanda y una disminución en el rendimiento de leche.

Por lo consiguiente, no es necesario que recalquemos la importancia de los minerales en la alimentación. Desde el punto de vista de la nutrición, nuestro interés se concentra principalmente en la naturaleza de los minerales que contienen los alimentos, y el punto hasta el cual deben ser suplementados con mezclas especiales.

Los animales jóvenes antes del destete cuentan con la leche como única fuente de alimento. Comparando el tiempo que necesitan los distintos animales para duplicar el peso inicial con las proteínas y minerales contenidos en 100 partes de leche, podemos establecer cualquier relación existente entre contenido de proteína y ceniza, y la tasa de crecimiento.

Es un hecho notable de que, cuanto más tiempo tardan en duplicar el peso de nacimiento, tanto menor es el porcentaje de proteína y ceniza presente.

Colocados en orden decreciente de tiempo necesario para alcanzar el doble del peso inicial, comprobamos que ese porcentaje en la leche presenta un aumento progresivo en: el hombre, el novillo, la cabra, la oveja, el cerdo, el perro y el conejo.

Quiere decir que el valor de la leche en la alimentación no sólo depende de las proteínas y energías que se derivan de ella, sino en gran parte también del hecho de que contiene minerales esenciales, en la forma más asimilable y en las cantidades más convenientes para el animal joven secado ejerce sobre la calidad de la proteína (por ejemplo, clara de huevo)

En el cuadro siguiente se puede apreciar la distribución de algunos de los aminoácidos esenciales en la proteína mixta de los forrajes; las cifras representan las cantidades relativas en 100 partes de los mismos.

Estas cifras son muy interesantes, en el sentido de que nos revelan que las proteínas buenas son ricas en amino-ácidos esenciales y comprueban, además, que las que se derivan de una fuente alimenticia única pueden poseer un valor biológico escaso, pero que, cuando se derivan de orígenes varios, generalmente son buenas, especialmente cuando se incluyen las de origen animal.

Se deduce que, al formular raciones, debemos incluir en todos los casos proteínas de origen animal, o, a falta de éstas, hay que recurrir a un régimen variado.

Esta tabla demuestra la superioridad general de las proteínas animales sobre las vegetales, y también el efecto adverso que el músculo depende de la presencia de ciertas sales de potasio, calcio, sodio y magnesio en los fluidos que los rodean, en concentraciones bien definidas.   

Se ha demostrado que como el magnesio son esenciales para el desarrollo normal de los de los animales, como también lo son los vestigios de cobre para la asimilación del hierro.   

En la misma forma, se comprobó que el calcio desempeña un papel importante en la coagulación de la leche y la sangre, y se requiere calcio y fósforo para la formación de los huesos.   

Sin hemoglobina, la sangre, no puede absorber el oxígeno tan necesario a todas las manifestaciones de vida, y como el hierro constituye una parte importante de esa hemoglobina, se comprende fácilmente que es esencial en la ración.  

En efecto, la falta una cantidad adecuada de minerales frecuentemente produce un estacionamiento en el crecimiento, calambres, reblandecimiento óseo y raquitismo, anemia, falta de apetito, producción de huevos de cascara blanda y una disminución en el rendimiento de leche, por lo consiguiente no es necesario que recalquemos la importancia de los minerales en la alimentación.   

Desde el punto de vista de la nutrición, nuestro interés se concentra principalmente en la naturaleza de los minerales que contienen los alimentos, y el punto hasta el cual deben ser suplementados con mezclas especiales.  Los animales jóvenes antes del destete cuentan con la leche como única fuente de alimento. 

Comparando el tiempo que necesitan los distintos animales para duplicar el peso inicial con las proteínas y minerales contenidos en 100 partes de leche, podemos establecer cualquier relación existente entre contenido de proteína y ceniza, y la tasa de crecimiento.   

Es un hecho notable de que, cuanto más tiempo tardan en duplicar el peso de nacimiento, tanto menor es el porcentaje de proteína y ceniza presente.  Colocados en orden decreciente de tiempo necesario para alcanzar el doble del peso inicial, comprobamos que ese porcentaje en la leche presenta un aumento progresivo en: el hombre, el novillo, la cabra, la oveja, el cerdo, el perro y el conejo.  

Quiere decir que el valor de la leche en la alimentación no sólo depende de las proteínas y energías que se derivan de ella, sino en gran parte también del hecho de que contiene minerales esenciales, en la forma más asimilable y en las cantidades más convenientes para el animal joven secado ejerce sobre la calidad de la proteína (por ejemplo, clara de huevo. 

En el cuadro siguiente se puede apreciar la distribución de algunos de los aminoácidos esenciales en la proteína mixta de los forrajes; las cifras representan las cantidades relativas en 100 partes de los mismos.  

Estas cifras son muy interesantes, en el sentido de que nos revelan que las proteínas buenas son ricas en amino-ácidos esenciales y comprueban, además, que las que se derivan de una fuente alimenticia única pueden poseer un valor biológico escaso, pero que, cuando se derivan de orígenes varios, generalmente son buenas, especialmente cuando se incluyen las de origen animal.  

Se deduce que, al formular raciones, debemos incluir en todos los casos proteínas de origen animal, o, a falta de éstas, hay que recurrir a un régimen variado.

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Escrito por Wil, el 26 noviembre, 2013.


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